viernes, 9 de diciembre de 2011

Familia


Cuando tienes una familia que siempre está pendiente a ti, que no importa las diferencias de opiniones o que hayan tenido una discusión grandísima como quiera aparecen cuando los necesitas, sabes que eres una persona afortunada. Sí, como en todas las familias, en la mía hay gritos e insultos. Pero no importa lo que pase estoy completamente segura de que si es una emergencia, puedo contar con ellos. Puede que no todos estén disponible en el momento de necesidad pero eso es lo bello de una familia numerosa. Cuando no es uno, es el otro.
            Eso aplica para las cosas buenas como para las no tanto. Cuando no hay uno para socorrerte en tu necesidad, está el otro. Pero cuando no hay uno para joderte la existencia, siempre hay otro. Mi padre es vivo ejemplo de eso. Tuvo seis hijos, y siempre hay uno jodío o jodiendo. Pero nos quiere aunque le hagamos la vida imposible. Mis familiares son hermosos.
            Crecí pensando que es normal que las familias se amen sobre todo. Pensaba que la sangre pesaba más que el agua, pero ahora de adulta, caigo en cuenta que no todas las familias son así. Algunas familias se tratan como si fuesen enemigos de verdad. Ver eso me hace entender que vengo de un círculo familiar afortunado.
            Sí, como en toda familia están los primos que se enchisman. Sí, están siempre presentes los bochinches. Pero me encuentro totalmente segura que, por ejemplo, mi prima y mi hermano, que no se hablan yo ya no se ni por qué, se aman en el fondo y en caso de necesidad estarían uno para el otro. Sí, hay veces que me encojono con uno de mis hermanos aunque no se lo diga, o con uno de mis primos o tíos o abuela o algo, pero siempre sé que pase lo que pase, están ellos ahí para mí y, obvio, estoy yo aquí.
            Los amo a todos. Mi familia es hermosa. Estamos todos un poquito locos y nuestras decisiones no hacen sentido la mayoría de las veces pero creo que genuinamente tenemos buenos sentimientos en el interior. Unos más internos que otros, pero están ahí.

jueves, 8 de diciembre de 2011

Esperanza sin Base ni Fundamento


Te has encontrado en una situación en la que no estás de acuerdo con la opinión de una persona pero no te atreves a decírselo por temor a molestarla u ofenderla? Es lo que me ha estado pasando últimamente con alguien que es cercano a mí. Esa persona tiene hermosos sentimientos pero creo que no ha madurado lo suficiente como para ver las cosas de manera objetiva. No digo que mi persona sea la más madura, de hecho, creo que necesito madurar muchísimo. Creo que me encuentro en pañales, pero también pienso que puedo ser bastante objetiva con respecto a varios temas.
            No me encuentro segura de que esté siendo clara. A lo que me refiero es, por ejemplo, en una situación hipotética que una mujer ama a un hombre pero ese hombre no vale ni un centavo, mi ser querido se molesta porque piensa que es ridículo que esa mujer pueda amar a ese hombre que, digamos que la rechaza o no la trata del todo bien. En la opinión de mi ser querido es culpa de la mujer por exponerse a la situación. O sea, opina que el hombre es un cabrón pero que la solución simple a ese problema es que ella se dé su lugar, que se retire de la relación por su propio bienestar.
            Entiendo su punto de vista pero también entiendo que la mujer no pueda alejarse del desgraciado. Lo ideal y lo lógico sería que ella se alejara instantáneamente, pero hay veces que no podemos, como mujeres alejarnos. Llámala masoquista, pero es su naturaleza. Como mujer me identifico con alguien así porque sé que es difícil darse por vencido. Siempre está la esperanza que, si se intenta una vez más puede ser que sea diferente. Está la esperanza de que las cosas hayan cambiado desde la última vez.
            Ese ser querido mío cree que soy una ilusa por pensar de esa manera, y lo más probable tenga razón, pero prefiero ser una mujer con esperanza que una infeliz resignada. Lo más horrible del mundo debe ser no tener esperanzas. Levantarte todos los días con la frustración de que lo que más quieres en tu vida no va a suceder debe ocasionar un dolor atroz.  Así que me quedo con mi esperanza, aunque sin bases, pero feliz. 

viernes, 2 de diciembre de 2011

El Dolor De No Tenerte


Cuando sientes que mueres del dolor pero no existe en el universo cosa alguna que puedas hacer para contrarrestarlo, no te queda de otra que aprender a vivir con él. Es altamente contraproducente vivir con ese dolor. Es más difícil de lo normal ser una persona productiva cuando no puedes respirar, y ni siquiera te digo cuan más difícil puede ser criar un hijo de manera saludable con el dolor en tu pecho que llega hasta el estómago. Ese dolor no es aliviado por medicamentos porque es un dolor del corazón. Obviamente no hablo de la bomba de sangre en nuestro cuerpo. Me refiero a los sentimientos. El vacío en tu pecho y estómago son tan fuertes que no puedes ni pensar claramente. De nada sirve gritar, no puedes llorar. Estás completamente bloqueada.
                Lo más cabrón de todo es que el causante de ese dolor no tiene la menor idea que te estás muriendo. Probablemente él está por ahí chichando mientras tu cuerpo se quema por dentro. Eres chicharrón mientras él disfruta de su vida. Entonces te preguntas: Por qué me duele tanto? Vale la pena morir así? Si no le importo, por qué me importa tanto? Volveré a amar? Por qué soy tan estúpida? Dejaré algún día de ser tan ridícula? Las preguntas son interminables. No ves cosa alguna que tenga el potencial de reducir el dolor. Entonces comienzas a desesperarte.
                Necesitas salir de esto. Necesitas vivir tu vida. El mundo no se detiene, por más que intentemos detenerlo. Cada segundo que pases llorando es un segundo de vida que puedes usar para crecer. Puedes usarlo para realizar tus metas. Puedes usarlo para hacer a tu hija reír con esa sonrisa hermosa que tiene. Entonces tratas de ignorar el hoyo en tu cuerpo. Comienzas ocupando tu mente con lo que sea. Usualmente trabajo, tu hija, o tus amigos. Hay días que el dolor no se presenta. Pero hay días, como este, que es insoportable. No puedes evitar recordar los pocos pero intensos momentos inolvidables que viviste con él. Entonces te sientes estúpida por recordarlo y por haberte fijado en él en primer lugar.
                Una persona que no tiene qué ofrecer en el momento. Debiste saber desde el principio que no existían posibilidades de una relación entre ustedes. La diferencia de edad, de intereses, es demasiado marcada. Aunque él quisiera, cosa que nunca hizo, no iba a ser posible. Pero tu cerebro, entrenado a mirar el vaso medio lleno, te dice que los milagros existen. La esperanza NUNCA muere. Entonces te sientes ridícula y no se lo quieres mencionar a nadie. Pero se lo gritas a los cuatro vientos. O sea, que tu mente está tan afectada que te contradices en el mismo suspiro.
                Sigues pensando aunque cada día un poco menos. Nunca lo olvidarás pero tienes fe de que algún día puedas reír de todo esto. Esperas tener la habilidad de verlo con otra mujer y sonreír. Hasta que eso no suceda no es posible entablar una relación con otra persona.
                Me tomé unas pastillas para dormir y me hicieron efecto. Me voy antes que comience a escribir disparates. Good Night.

miércoles, 23 de noviembre de 2011

Situación imaginaria. Nada que ver con la realidad.


Imagínate esto:
Un hombre trabajador, que ves que madruga para buscarse sus chavitos,   y ves que está dispuesto a fajarse para conseguir el pan de cada día resulta muy pero que muy atractivo. Es tan atractivo que ni siquiera te importa que no sea muy lindo ni muy alto, o que tenga los dientes medio feítos. Cuando ves que tienes varias conversaciones con él y notas que el tema de juegos de video  o de MWF3 no aparece en ninguna de ellas, te resulta más atractivo aún. Sales con él  y te interesas genuinamente porque sabes lo difícil que es conseguir un hombre con características similares.
                Entonces llega un día, te invita a verse a solas a la orilla del mar y tú accedes porque te agrada y te sientes cómoda con él. Pasan una noche hablando de todo un poco y empieza a llover. Se tienen que montar en la guagua para no mojarse. a ti te da frio. Él te ofrece calor corporal. El cuerpo es débil y una cosa lleva a la otra. Cuando ya tienen la mitad de la ropa por ahí tirada, te das cuenta de lo que está pasando y te enfogonas contigo misma porque te habías prometido que no te ibas a acostar con ningún hombre porque siempre hacen la misma mierda. Te usan y se van. Pero este muchacho es diferente, decides tomarte el riesgo. Siguen en lo suyo y  te percatas que su pene, aunque está erecto, es blandito. Tú piensas, bueno, a lo mejor no está tan excitado, así que sigues haciendo cosas para llevarlo ahí. Pero ves que no cambia  y que para colmo es mucho más pequeño de lo que estás acostumbrada. Mientras él se separa de ti para ponerse el condón tú lo único que puedes pensar es: “¡Puñeta! ¡Lo tiene chiquito! ¡Mierda! ¡Este cabrón me lo imaginaba manga man  lo que tiene es un sorbetito! ¡Tras que chiquito, flaco! O no voy a sentir un carajo!!!”  I luego vuelve a besarte  tú disimulas y sigues porque llevas tiempo que no tienes sexo. Admítelo, fue un acto de desesperación!
                Cuando están durante la penetración él te hace treparte encima y tú encantada porque así controlas mejor la situación  y logras sentir aunque sea un poco el mini pipí. Pero él no te excita  y comienzas a pensar cosas sexy. En ese momento te viene a la mente el amor imposible tuyo, que en comparación al mini pipí es un monstruo,  te excitas y por lo menos el mini pipí no se siente tan mal. Pero quieres más acción que estar ahí moviéndote tú sola con el mini pipí ahí dejándote hacerlo todo. Le dices que te apriete y cosas así, cambias de posición. Lo dejas que esté encima y tratas de concentrarte en sentirlo. No se siente del todo mal, sólo que has sentido mucho más en ocasiones anteriores. El muchacho se viene pero tú no te das cuenta. Y quieres más. Él se da cuenta de eso  sabe que no te satisfizo pero ya es mui tarde, no puedes disimularlo ni “fake” un orgasmo. Se acabó y no te diste cuenta!!!
                Esa misma noche el muchacho te dice: “Si ves que no te llamo y me desaparezco un poco es por el trabajo” Ahí tu visión se vuelve roja. Te encabronas porque el cabrón es uno más de la multitud de hombres cabrones pero, mujer al fin, disimulas y le dices que entiendes, que tú también estás ocupada mucho. Te deja en tu casa y se va.
                Tú, mujer y pendeja al fin, piensas que a lo mejor él es diferente  y le texteas. Él te contesta pero no te llama y las contestaciones son bien genéricas. O sea, que el mui cabrón no quiere quedar como el malo pero no quiere ya saber de ti. Lo más cabrón e hijueputa de todo es que el tipo no sabía lo que hacía, no sabía apretar bien, besa con demasiada lengua, no chupa mucho, tiene el pipí corto y flaco,  yyy tiene erección blanda. Se viene y tú ni te das cuenta!
Ahora pregunto:
                Qué harías si te encontraras en una situación como esa? Menos mal que es ficción. Una mujer que tenga que vivir con algo así cae en una depresión. Creo. 

lunes, 24 de octubre de 2011

Estoy cansada de.disimular mis pensamientos. Antes no me guardaba nada y era todo claro. Pero ahora, por evitar bochinches e intrigas me quedo callada y no doy mi opinión. Que sucede  cuando hago eso? Los bochinches siguen creciendo y las intrigas se hacen más fuertes. Luego la situación se descontrola y una  familia queda dividida. Nadie gana con tales acontecimientos, salvo terceras personas que ni siquiera pertenecen a tu familia que te desean el mal. Es una situación incómoda y no he decidido qué hacer al respecto. que hago?

domingo, 23 de octubre de 2011

Suiza (@Suiza9) has shared a Tweet with you: "WhySharksMatter: http://t.co/cpoTAVm8 Need 850 signatures in 2.5 hours for me to post a video of my "shark dance"- sign and RT!" --http://twitter.com/WhySharksMatter/status/128175825177677824

miércoles, 19 de octubre de 2011

Lo copié de una amiga en fb

Hoy decidí que mi vida tiene una sola salida: No pensar en ti. Así dice una de las coplas que canta Roció Durcal en una canción de uno de sus trabajos discográficos. Habla de ese valor necesario cuando hay que decir adiós. Dice más adelante la siguiente oración: “ni dejare al sentimiento que lo haga por mi” (pensar, por supuesto). Y es cierto. Los seres humanos somos masoquistas por naturaleza. El periodo de sufrimiento natural y necesario, lo prolongamos hasta que en nosotros solo queda “una tragedia andante.” ¡Que mucho cuesta decir adiós! Y el dolor es igual para todos. No distingue sexo, edad, raza o nivel social. Solemos volvernos seres autodestructivos. La autoestima baja a cero y la ira hace fiesta en el alma. En esa no aceptación a una verdad amarga: “estamos solos”; “Me dejo”; “Lo perdí”, y así lloramos y lamentamos como alma en pena, día y noche la ausencia de esa persona. ¿Nunca se les ha ocurrido decir, “me perdió”? Posiblemente sea otra persona la que tenga la peor parte en el asunto. Por lo general, al tiempo, uno termina dándole gracias a Dios, y la otra persona llorando por uno. Sabio es el refrán que dice “nadie sabe lo que tiene hasta que lo pierde”. Como puedes ver, hay dos formas de mirar la vida; hay dos maneras de afrontar los problemas; hay dos actitudes a seguir. Todo depende de ti. Cuando te valores y como te respetes, ¡esa es la clave! Es importante entender que nadie es de nadie. Que el amor e un sentimiento y no una obligación. Es necesario amarte antes de amar a otra persona. El proceso de compenetración en una pareja, es un camino pedregoso y difícil. No todos pasan la prueba; estoy convencida que cuando la pasión domina la razón, el saldo por lo general no es lo mejor. Solemos ser más intolerantes con la realidad del “día a día” en pareja. Desafortunadamente, se le da un lugar prioritario al sexo. Es más, se dice que una buena cama hala más que una yunta de bueyes. Puede que al principio sea así, pero es solo al principio. Si en una relación no hay valores que la sustenten, pasara muy pronto al olvido...(Claro después de llorarlo todo). Es penoso ver como las personas se entregan a una relación sin medir las consecuencias. A veces el precio es sumamente caro, y no estamos preparados para pagarlo. No he conocido un “amor eternamente feliz”. He conocido amor tolerante, comprensivo, pasivo, pasional e idiota. En la última clasificación se suele caer con frecuencia. Hay una explicación simple: es más fácil no pensar. Lo lamentable es que la realidad nos da bofetones en el alma. Estoy casi segura de que el 90% de los que hoy me leen están pasando por una pena de amor. O ya no es igual, o no pasa nada, o todo se acabo. Dejo un 100% para aquellas personas que están comenzando una relación, cifrando en ella todas sus esperanzas. ¡Suerte! Al resto los invito a reflexionar con responsabilidad y a quererse un poco más. Los invito a descubrir el ser maravilloso que ha en cada uno de ustedes. A quererse y mimarse. Los animo a consentirse y a personarse. A ser valientes y a aceptar que la vida es etapas. No te re quedes en una relación que no te hace feliz. Permítete y permítele encontrar otras opciones que la vida ofrece. Hay un momento para amar, otro para terminar y para comenzar. No dejes nunca que se muera la esperanza. Si entiendes que ha llegado el momento del adiós, no te olvides que luego hay un nuevo comenzar. Se valiente y di tu también: Hoy decidí que mi vida tiene una sola salida: “No pensar en ti”. Después de todo, tú perdiste más que yo.. Ángela Meyer (via Yitza E. Ruiz)