El error está en enamorarse. Está en confiar. El error es creer en el prójimo. El dolor resultante usualmente es demasiado. Tiende a ser un precio demasiado alto para el resultado final. La satisfacción queda en cero. Se convierte en una experiencia extremadamente desagradable. Es aquí que uno, tratando de encontrar el lado positivo, habla del aprendizaje y de las lecciones. Al carajo las lecciones. Tengo una leve obsesión con aprender todo lo que puedo de todo lo que me rodea. Pero estas experiencias desilusionantes felizmente las hubiese obviado. Prefiero quedarme ingenua porsimpre que tener que botar tantas lágrimas.
Lo más encabronante de esto es que no puedes llorar en compañía. Estas lágrimas se las chupa la almohada. Uno muriendo por una palmada en la espalda y una voz que diga "que se joda todo. Tú vas a estar bien" o una voz que te diga "vamos a explotarle las gomas del carro". Eso último es una expresión jocosa. Creo que no podría hacer algo así ni aunque quisiera. En fin, la soledad, la falta de un hombro sobre el cual llorar te vuelve más amarga aún y reacia al mundo. Te hace llorar más fuerte y te hace callar más intensamente. Eso de amar a una persona está overrated. Mejor me quedo con mi almohada/esponja de lágrimas los días que no me la invade mi hija.