Te has encontrado en una situación en la que no estás
de acuerdo con la opinión de una persona pero no te atreves a decírselo por
temor a molestarla u ofenderla? Es lo que me ha estado pasando últimamente con alguien que es cercano a mí. Esa persona tiene hermosos
sentimientos pero creo que no ha madurado lo suficiente como para ver las cosas
de manera objetiva. No digo que mi persona sea la más madura, de hecho, creo
que necesito madurar muchísimo. Creo que me encuentro en pañales, pero también
pienso que puedo ser bastante objetiva con respecto a varios temas.
No
me encuentro segura de que esté siendo clara. A lo que me refiero es, por
ejemplo, en una situación hipotética que una mujer ama a un hombre pero ese hombre
no vale ni un centavo, mi ser querido se molesta porque piensa que es ridículo
que esa mujer pueda amar a ese hombre que, digamos que la rechaza o no la trata
del todo bien. En la opinión de mi ser querido es culpa de la mujer por
exponerse a la situación. O sea, opina que el hombre es un cabrón pero que la
solución simple a ese problema es que ella se dé su lugar, que se retire de la
relación por su propio bienestar.
Entiendo
su punto de vista pero también entiendo que la mujer no pueda alejarse del desgraciado.
Lo ideal y lo lógico sería que ella se
alejara instantáneamente, pero hay veces que no podemos, como
mujeres alejarnos. Llámala masoquista, pero es su naturaleza. Como mujer me
identifico con alguien así porque sé que es difícil darse por vencido. Siempre está la esperanza que, si se intenta una vez más puede ser que sea
diferente. Está la esperanza de que las cosas hayan cambiado
desde la última vez.
Ese
ser querido mío cree que soy una ilusa por pensar de esa manera, y lo más
probable tenga razón, pero prefiero ser una mujer con esperanza que una infeliz
resignada. Lo más horrible del mundo debe ser no tener esperanzas. Levantarte
todos los días con la frustración de que lo que más quieres en tu vida no va a
suceder debe ocasionar un dolor atroz. Así que me quedo con mi esperanza, aunque sin
bases, pero feliz.
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