Hoy decidí que mi vida tiene una sola salida: No pensar en ti. Así dice una de las coplas que canta Roció Durcal en una canción de uno de sus trabajos discográficos. Habla de ese valor necesario cuando hay que decir adiós. Dice más adelante la siguiente oración: “ni dejare al sentimiento que lo haga por mi” (pensar, por supuesto). Y es cierto. Los seres humanos somos masoquistas por naturaleza. El periodo de sufrimiento natural y necesario, lo prolongamos hasta que en nosotros solo queda “una tragedia andante.” ¡Que mucho cuesta decir adiós! Y el dolor es igual para todos. No distingue sexo, edad, raza o nivel social. Solemos volvernos seres autodestructivos. La autoestima baja a cero y la ira hace fiesta en el alma. En esa no aceptación a una verdad amarga: “estamos solos”; “Me dejo”; “Lo perdí”, y así lloramos y lamentamos como alma en pena, día y noche la ausencia de esa persona. ¿Nunca se les ha ocurrido decir, “me perdió”? Posiblemente sea otra persona la que tenga la peor parte en el asunto. Por lo general, al tiempo, uno termina dándole gracias a Dios, y la otra persona llorando por uno. Sabio es el refrán que dice “nadie sabe lo que tiene hasta que lo pierde”. Como puedes ver, hay dos formas de mirar la vida; hay dos maneras de afrontar los problemas; hay dos actitudes a seguir. Todo depende de ti. Cuando te valores y como te respetes, ¡esa es la clave! Es importante entender que nadie es de nadie. Que el amor e un sentimiento y no una obligación. Es necesario amarte antes de amar a otra persona. El proceso de compenetración en una pareja, es un camino pedregoso y difícil. No todos pasan la prueba; estoy convencida que cuando la pasión domina la razón, el saldo por lo general no es lo mejor. Solemos ser más intolerantes con la realidad del “día a día” en pareja. Desafortunadamente, se le da un lugar prioritario al sexo. Es más, se dice que una buena cama hala más que una yunta de bueyes. Puede que al principio sea así, pero es solo al principio. Si en una relación no hay valores que la sustenten, pasara muy pronto al olvido...(Claro después de llorarlo todo). Es penoso ver como las personas se entregan a una relación sin medir las consecuencias. A veces el precio es sumamente caro, y no estamos preparados para pagarlo. No he conocido un “amor eternamente feliz”. He conocido amor tolerante, comprensivo, pasivo, pasional e idiota. En la última clasificación se suele caer con frecuencia. Hay una explicación simple: es más fácil no pensar. Lo lamentable es que la realidad nos da bofetones en el alma. Estoy casi segura de que el 90% de los que hoy me leen están pasando por una pena de amor. O ya no es igual, o no pasa nada, o todo se acabo. Dejo un 100% para aquellas personas que están comenzando una relación, cifrando en ella todas sus esperanzas. ¡Suerte! Al resto los invito a reflexionar con responsabilidad y a quererse un poco más. Los invito a descubrir el ser maravilloso que ha en cada uno de ustedes. A quererse y mimarse. Los animo a consentirse y a personarse. A ser valientes y a aceptar que la vida es etapas. No te re quedes en una relación que no te hace feliz. Permítete y permítele encontrar otras opciones que la vida ofrece. Hay un momento para amar, otro para terminar y para comenzar. No dejes nunca que se muera la esperanza. Si entiendes que ha llegado el momento del adiós, no te olvides que luego hay un nuevo comenzar. Se valiente y di tu también: Hoy decidí que mi vida tiene una sola salida: “No pensar en ti”. Después de todo, tú perdiste más que yo.. Ángela Meyer (via Yitza E. Ruiz)
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