viernes, 2 de diciembre de 2011

El Dolor De No Tenerte


Cuando sientes que mueres del dolor pero no existe en el universo cosa alguna que puedas hacer para contrarrestarlo, no te queda de otra que aprender a vivir con él. Es altamente contraproducente vivir con ese dolor. Es más difícil de lo normal ser una persona productiva cuando no puedes respirar, y ni siquiera te digo cuan más difícil puede ser criar un hijo de manera saludable con el dolor en tu pecho que llega hasta el estómago. Ese dolor no es aliviado por medicamentos porque es un dolor del corazón. Obviamente no hablo de la bomba de sangre en nuestro cuerpo. Me refiero a los sentimientos. El vacío en tu pecho y estómago son tan fuertes que no puedes ni pensar claramente. De nada sirve gritar, no puedes llorar. Estás completamente bloqueada.
                Lo más cabrón de todo es que el causante de ese dolor no tiene la menor idea que te estás muriendo. Probablemente él está por ahí chichando mientras tu cuerpo se quema por dentro. Eres chicharrón mientras él disfruta de su vida. Entonces te preguntas: Por qué me duele tanto? Vale la pena morir así? Si no le importo, por qué me importa tanto? Volveré a amar? Por qué soy tan estúpida? Dejaré algún día de ser tan ridícula? Las preguntas son interminables. No ves cosa alguna que tenga el potencial de reducir el dolor. Entonces comienzas a desesperarte.
                Necesitas salir de esto. Necesitas vivir tu vida. El mundo no se detiene, por más que intentemos detenerlo. Cada segundo que pases llorando es un segundo de vida que puedes usar para crecer. Puedes usarlo para realizar tus metas. Puedes usarlo para hacer a tu hija reír con esa sonrisa hermosa que tiene. Entonces tratas de ignorar el hoyo en tu cuerpo. Comienzas ocupando tu mente con lo que sea. Usualmente trabajo, tu hija, o tus amigos. Hay días que el dolor no se presenta. Pero hay días, como este, que es insoportable. No puedes evitar recordar los pocos pero intensos momentos inolvidables que viviste con él. Entonces te sientes estúpida por recordarlo y por haberte fijado en él en primer lugar.
                Una persona que no tiene qué ofrecer en el momento. Debiste saber desde el principio que no existían posibilidades de una relación entre ustedes. La diferencia de edad, de intereses, es demasiado marcada. Aunque él quisiera, cosa que nunca hizo, no iba a ser posible. Pero tu cerebro, entrenado a mirar el vaso medio lleno, te dice que los milagros existen. La esperanza NUNCA muere. Entonces te sientes ridícula y no se lo quieres mencionar a nadie. Pero se lo gritas a los cuatro vientos. O sea, que tu mente está tan afectada que te contradices en el mismo suspiro.
                Sigues pensando aunque cada día un poco menos. Nunca lo olvidarás pero tienes fe de que algún día puedas reír de todo esto. Esperas tener la habilidad de verlo con otra mujer y sonreír. Hasta que eso no suceda no es posible entablar una relación con otra persona.
                Me tomé unas pastillas para dormir y me hicieron efecto. Me voy antes que comience a escribir disparates. Good Night.

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