miércoles, 23 de noviembre de 2011

Situación imaginaria. Nada que ver con la realidad.


Imagínate esto:
Un hombre trabajador, que ves que madruga para buscarse sus chavitos,   y ves que está dispuesto a fajarse para conseguir el pan de cada día resulta muy pero que muy atractivo. Es tan atractivo que ni siquiera te importa que no sea muy lindo ni muy alto, o que tenga los dientes medio feítos. Cuando ves que tienes varias conversaciones con él y notas que el tema de juegos de video  o de MWF3 no aparece en ninguna de ellas, te resulta más atractivo aún. Sales con él  y te interesas genuinamente porque sabes lo difícil que es conseguir un hombre con características similares.
                Entonces llega un día, te invita a verse a solas a la orilla del mar y tú accedes porque te agrada y te sientes cómoda con él. Pasan una noche hablando de todo un poco y empieza a llover. Se tienen que montar en la guagua para no mojarse. a ti te da frio. Él te ofrece calor corporal. El cuerpo es débil y una cosa lleva a la otra. Cuando ya tienen la mitad de la ropa por ahí tirada, te das cuenta de lo que está pasando y te enfogonas contigo misma porque te habías prometido que no te ibas a acostar con ningún hombre porque siempre hacen la misma mierda. Te usan y se van. Pero este muchacho es diferente, decides tomarte el riesgo. Siguen en lo suyo y  te percatas que su pene, aunque está erecto, es blandito. Tú piensas, bueno, a lo mejor no está tan excitado, así que sigues haciendo cosas para llevarlo ahí. Pero ves que no cambia  y que para colmo es mucho más pequeño de lo que estás acostumbrada. Mientras él se separa de ti para ponerse el condón tú lo único que puedes pensar es: “¡Puñeta! ¡Lo tiene chiquito! ¡Mierda! ¡Este cabrón me lo imaginaba manga man  lo que tiene es un sorbetito! ¡Tras que chiquito, flaco! O no voy a sentir un carajo!!!”  I luego vuelve a besarte  tú disimulas y sigues porque llevas tiempo que no tienes sexo. Admítelo, fue un acto de desesperación!
                Cuando están durante la penetración él te hace treparte encima y tú encantada porque así controlas mejor la situación  y logras sentir aunque sea un poco el mini pipí. Pero él no te excita  y comienzas a pensar cosas sexy. En ese momento te viene a la mente el amor imposible tuyo, que en comparación al mini pipí es un monstruo,  te excitas y por lo menos el mini pipí no se siente tan mal. Pero quieres más acción que estar ahí moviéndote tú sola con el mini pipí ahí dejándote hacerlo todo. Le dices que te apriete y cosas así, cambias de posición. Lo dejas que esté encima y tratas de concentrarte en sentirlo. No se siente del todo mal, sólo que has sentido mucho más en ocasiones anteriores. El muchacho se viene pero tú no te das cuenta. Y quieres más. Él se da cuenta de eso  sabe que no te satisfizo pero ya es mui tarde, no puedes disimularlo ni “fake” un orgasmo. Se acabó y no te diste cuenta!!!
                Esa misma noche el muchacho te dice: “Si ves que no te llamo y me desaparezco un poco es por el trabajo” Ahí tu visión se vuelve roja. Te encabronas porque el cabrón es uno más de la multitud de hombres cabrones pero, mujer al fin, disimulas y le dices que entiendes, que tú también estás ocupada mucho. Te deja en tu casa y se va.
                Tú, mujer y pendeja al fin, piensas que a lo mejor él es diferente  y le texteas. Él te contesta pero no te llama y las contestaciones son bien genéricas. O sea, que el mui cabrón no quiere quedar como el malo pero no quiere ya saber de ti. Lo más cabrón e hijueputa de todo es que el tipo no sabía lo que hacía, no sabía apretar bien, besa con demasiada lengua, no chupa mucho, tiene el pipí corto y flaco,  yyy tiene erección blanda. Se viene y tú ni te das cuenta!
Ahora pregunto:
                Qué harías si te encontraras en una situación como esa? Menos mal que es ficción. Una mujer que tenga que vivir con algo así cae en una depresión. Creo. 

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