miércoles, 28 de diciembre de 2011

Carta a tí, que tanto me ignoras.


No hables. No digas nada. Sé que no quieres nada conmigo, pero ambos disfrutamos de los encuentros físicos. No hablo de amor. No hablo de sentimientos. Ambos estamos claros que no eres capaz de amar. Hablo de pasión. Hablo de deseo. Me encantas y algo te debo gustar a ti.  Espero que entiendas que lo que deseo de ti es tu cuerpo y nada más. No me importa si quieres a otra. Estoy segura que ella no te va a tratar como lo haría yo. Te lo doy todo. Seamos honestos, cuántas mujeres estarán dispuestas a darte lo que le pidas sin pedir ellas nada más a cambio que tu cuerpo. No quiero nada, sólo sentirte sudar junto a mí en tu cama.
            No tenemos nada en común. No tenemos de qué hablar. Sería sólo sexo y silencio. Quien no querría eso? Sabes bien que no soy de las que reclaman y se otorgan derechos que no son suyos. Te doy tu privacidad. Tienes derecho a ella. No me debes nada. No espero nada de ti. Sólo quiero sentirte. Esto es sólo una atracción intensa sexual. No hay más que buscar. Eres el hombre con el que quiero estar y punto. No tienes que arrepentirte. Es cuestión de estar y ya. Es cuestión de un polvo. No te tienes que sentir mal por nada. Nadie se tiene que enterar. Somos adultos. Nadie tiene que meterse en eso.
            Piensa, tú junto a mi cuerpo, moviéndose rítmicamente como una canción, sintiendo sólo placer. Sin preocupaciones. Me pegas a la pared, me besas, te beso, te toco, me tocas. La luz tenue, para ver lo necesario. Sería intenso. No me lo niegues. Sabes que sí. Me puedes morder, halarme el pelo, lo que quieras. Lástima que tengas tantos escrúpulos. Sería una cosa épica esto que me imagino. Pero supongo que aún no entiendes el concepto de divertirse con una persona especial, con una mujer que está dispuesta a no reclamar nada. Si algún día quieres, y estoy dispuesta aún, me avisas. Nadie se tiene que enterar J

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