jueves, 22 de septiembre de 2011

Los Hijos


Miro a mi hija y a mi sobrina jugar en su inocencia y me da tristeza saber el dolor y las frustraciones que les esperan según vayan creciendo. Ya entiendo cuando yo peleaba con mi madre porque ella no me dejaba hacer lo que me daba la gana y ella me respondía que no quería que yo cometiera los mismos errores que ella cometió. Supongo que es el instinto de una madre proteger a un hijo de cualquier eventualidad que les pueda hacer daño así sea una rodilla guayada.
                Me duele mirarla y saber que hay mil cosas de las que no la voy a poder proteger. Que mientras crezca los estereotipos le van a crear complejos y prejuicios. Es triste saber a todo lo que un hijo estará expuesto. Y más preocupante aún saber que va a sufrir con las múltiples decepciones amorosas a través de su vida. Lo único que yo podré hacer en la mayoría de las situaciones va a ser ofrecerle mi hombro y mis brazos y tal vez hasta llorar junto a ella.
                Esto de ser padres es algo bien confuso. Un hijo tiene tantas ocurrencias y tantas cosas extrañas. No sé, no tengo la menor idea de cómo mi madre pudo lidiar conmigo porque yo mirando a mi hija, ella es extremadamente buena comparada conmigo que era una malcriada de siete pares. Mi hija es muy obediente. Yo tuve que darle migrañas a mi madre pero por montones.
                Sólo puedo decir que a mi hija le deseo el mayor éxito viviendo su vida y a todos estos niños creciendo en esta generación loca. A los padres, que como yo se encuentran preocupados y a veces desesperados por el futuro tan incierto que les espera a nuestros hijos, les puedo decir que tratemos de mantener la calma y que si identifican una manera de protegerlos de algo en específico o de lidiar con alguna situación me dejen saber. Yo haré lo mismo si es que me lo solicitan.

No hay comentarios:

Publicar un comentario