Unos te tratan
bien y otros no tanto. Unos te dicen la verdad y otros mienten descaradamente.
Los hombres son nuestra adicción y nuestra aflicción. Como dice el refrán, no
podemos vivir con ellos pero tampoco podemos vivir sin ellos. Son un mal
necesario. Estoy segura de que los hombres que lean esto van a ofenderse y a
reclamarme por generalizar pero la realidad es que ninguno me ha demostrado ser
diferente. Todos te ven como una vulva gigante. No tienes cara ni barriga ni
nada. En ese aspecto son como los bancos. El banco te ve como un número. Ellos
te ven como una chocha.
Es frustrante porque yo como
mujer criada con la generación de Disney crecí con la
convicción de que en algún lugar está mi “príncipe encantado” o mi “otra mitad”
y la realidad es que todo eso es un engaño. Recientemente me incluí al mundo de
las decepciones amorosas ya que anteriormente me había rehusado a caer en el
dolor de sufrir por un hombre y si existe algo de lo que me arrepiento, es eso.
Dejar que mis sentimientos tomaran posesión de mi juicio. Pero supongo que la vida
no puede ser perfecta. Todos tenemos que pasar desilusiones.
Yo de
pendeja me puse a pensar que era posible conseguir el amor. Yo inocente me
imaginé un romance épico. La realidad es que no existe tal cosa. Siempre hay
uno que lo jode. En mi caso es el hombre. No sé si es mi tendencia a fijarme en
los don nadies o si es que los hombres son unos cabrones y punto. De lo único
que estoy segura en estos momentos es que mi experiencia con los hombres ha
sido pésima. Pero como digo una cosa también digo la otra, el sexo es
increíble.
Hablo
de las mujeres que no se interesan en sentimientos y que se acuestan con el que
sea. No les importa si su amiga está enamorada o en una relación con el tipo.
Es triste que nos traicionemos entre nosotras. Pero supongo que es necesario
para una poder aprender a discernir entre amigas putas y amigas reales. Hay
otras que no son amigas. Son simplemente putas. Esas que se acuestan con tres y
cuatro hombres a la vez y ni siquiera se abochornan de sus actos. Esas mujeres
que se desaparecen un ratito porque se van al sitio oscuro del lugar donde
están a mamárselo a un tipo a cambio de un trago. Y después se ponen a vomitar
la leche frente a personas que acaba de conocer. Sí, he tenido la desdicha de conocer
gente como esa.
Pero peor aún, he tenido la
desgracia de conocer una mujer que no le importa lo que tú (su “amiga”) sientes
por un hombre, ella se lo tira sin remordimiento. La cosa no es que se lo tire,
es que se lo tire a él y luego al amigo y al hermano de su amiga y al primo de
su amiga y a múltiples amigos de sus amigas. El MO de ella es uno diferente al
de la asquerosa orita mencionada. Ella tiene cara de nena decente y te hace
pensar que es un angelito. Supongo que eso atrae al hombre. Y teniendo novio,
se va y se chicha al primer cabrón levemente atractivo que conozca.
En fin, no es posible conseguir
una persona fiel y amorosa. No existe la posibilidad de una relación de
película y hay que cuidarse tanto de las mujeres como de los hombres. No hay
que envolverse sentimentalmente con nadie y hay que andar siempre esperando lo
peor de las personas que no son tu familia. Hasta de los familiares a veces.
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