miércoles, 14 de septiembre de 2011

Hombres, mujeres, todos son unos cabrone


Unos te tratan bien y otros no tanto. Unos te dicen la verdad y otros mienten descaradamente. Los hombres son nuestra adicción y nuestra aflicción. Como dice el refrán, no podemos vivir con ellos pero tampoco podemos vivir sin ellos. Son un mal necesario. Estoy segura de que los hombres que lean esto van a ofenderse y a reclamarme por generalizar pero la realidad es que ninguno me ha demostrado ser diferente. Todos te ven como una vulva gigante. No tienes cara ni barriga ni nada. En ese aspecto son como los bancos. El banco te ve como un número. Ellos te ven como una chocha.
                Es frustrante porque yo como mujer criada con la generación de Disney crecí con la convicción de que en algún lugar está mi “príncipe encantado” o mi “otra mitad” y la realidad es que todo eso es un engaño. Recientemente me incluí al mundo de las decepciones amorosas ya que anteriormente me había rehusado a caer en el dolor de sufrir por un hombre y si existe algo de lo que me arrepiento, es eso. Dejar que mis sentimientos tomaran posesión de mi juicio. Pero supongo que la vida no puede ser perfecta. Todos tenemos que pasar desilusiones.
            Yo de pendeja me puse a pensar que era posible conseguir el amor. Yo inocente me imaginé un romance épico. La realidad es que no existe tal cosa. Siempre hay uno que lo jode. En mi caso es el hombre. No sé si es mi tendencia a fijarme en los don nadies o si es que los hombres son unos cabrones y punto. De lo único que estoy segura en estos momentos es que mi experiencia con los hombres ha sido pésima. Pero como digo una cosa también digo la otra, el sexo es increíble.
 Poco a poco voy aprendiendo de las cosas de la vida y de las pequeñas estrategias que nosotras las mujeres tenemos que usar para cazar. Sí, dije cazar. El hombre es un espécimen raro. No hay forma de entenderlos. Y a estas fechas están escasos. Hay demasiada mujer para tan poco hombre y también hay que considerar las putas y las arpías. Recientemente he tenido la oportunidad de conocer un tipo de mujer que yo pensaba eran figmentos de la imaginación de las novelistas. Pero sí existen.
            Hablo de las mujeres que no se interesan en sentimientos y que se acuestan con el que sea. No les importa si su amiga está enamorada o en una relación con el tipo. Es triste que nos traicionemos entre nosotras. Pero supongo que es necesario para una poder aprender a discernir entre amigas putas y amigas reales. Hay otras que no son amigas. Son simplemente putas. Esas que se acuestan con tres y cuatro hombres a la vez y ni siquiera se abochornan de sus actos. Esas mujeres que se desaparecen un ratito porque se van al sitio oscuro del lugar donde están a mamárselo a un tipo a cambio de un trago. Y después se ponen a vomitar la leche frente a personas que acaba de conocer. Sí, he tenido la desdicha de conocer gente como esa.
Pero peor aún, he tenido la desgracia de conocer una mujer que no le importa lo que tú (su “amiga”) sientes por un hombre, ella se lo tira sin remordimiento. La cosa no es que se lo tire, es que se lo tire a él y luego al amigo y al hermano de su amiga y al primo de su amiga y a múltiples amigos de sus amigas. El MO de ella es uno diferente al de la asquerosa orita mencionada. Ella tiene cara de nena decente y te hace pensar que es un angelito. Supongo que eso atrae al hombre. Y teniendo novio, se va y se chicha al primer cabrón levemente atractivo que conozca.
En fin, no es posible conseguir una persona fiel y amorosa. No existe la posibilidad de una relación de película y hay que cuidarse tanto de las mujeres como de los hombres. No hay que envolverse sentimentalmente con nadie y hay que andar siempre esperando lo peor de las personas que no son tu familia. Hasta de los familiares a veces. 

No hay comentarios:

Publicar un comentario