Tanta mierda que hablas. Tanto que
me dices cosas sexy y bonitas. Eres igual a los demás. Pensé que tal vez eras
diferente pero me equivoqué. Lo más cabrón es que me lo advirtieron y yo lo
pasé por alto. No puedo asimilar que una persona pueda estar con múltiples
chicas a la vez y hablarle a cada una como si fuese la única. No sé cómo lo
haces. Yo que no puedo ni mirar otro hombre si estoy con uno en específico. Eso
se llama respeto y no puedo evitar tenérselo a un ser humano. Pero ya veo con
qué tijera fuiste cortado y comprendo que soy una pendeja por querer pensar que
quizá eres un buen hombre.
Me mientes con facilidad y me
haces desconfiar. No me agrada estar con una persona así porque mi cerebro
tiene que funcionar más de lo usual. Y aunque me gusta pensar y evaluar las
situaciones, me cansa tener que convencerme que cada palabra que me dices es
una mentira. Es una lucha bien cabrona interna que tengo con mi cerebro que
está preprogramado para asumir que lo que una persona me dice es cierto. Porque
es como yo actúo. No acostumbro a mentir y sin querer asumo que los demás son
iguales. Pero veo que no es así.
Diferentes experiencias me han
hecho entender que la gente es bien cabrona y distintos detalles me han llevado
a entender que tú particularmente eres un cabrón. Pero yo estoy un paso
adelante. Piensas que te creo y que me tienes
en la palma de tu mano cuando, en realidad, yo sé tus trambos y conozco
tus mentiras. De todo lo que he podido ver lo único que realmente me entristece
es que eres tan mentiroso, y lo haces de tal manera que no puedo discernir
entre tus palabras reales y tus mentiras. Por eso me veo obligada a asumir que
TODO lo que me dices es mentira. Menos mal que me di cuenta antes de hacer un
ridículo. No sería justo hacer el ridículo dos veces corridas.
Pero esto tiene un lado
positivo. Estas experiencias amargas que he vivido recientemente me hacen ver
que el ser humano es una caja de sorpresas y que no estoy tan mal como yo
pensaba. Hay gente más confundida y más truquera en el mundo. Por cada cuatro
hombres que conozco, tres mienten y uno es honesto y te dice que no quiere nada
serio. Ese es en mi opinión el más que vale. Porque es honesto y puede ser
pana.
Lección aprendida: No te
enamores. Vive como si no hubiese mañana y no dejes perder una oportunidad. No
importa lo que sientas, mantén la cabeza fría y NUNCA te ilusiones. El dolor es
menor por no poderte ilusionar que por ilusionarte y caerte de la nube. Siempre
va a doler pero después de un tiempo es una sensación con la que aprendes a
vivir.
Siendo honesta, me entristece saber que no tengo prospectos positivos a
tener una relación estable. Me duele el corazón al verme obligada a aceptar que
no existen esas relaciones con las que una sueña. Soy mujer y tengo mis
anhelos, pero me veo obligada a aceptar que son sólo fantasías y que nunca van
a pasar. En este momento me siento
encojoná por eso, pero supongo que ya mismo se me pasará.
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