Un beso tierno. Un beso como ningún otro. Sin un sonido, dice un millón. No lo quiero mirar. No me puedo dejar besar. Lo deseo, más que cualquier otra cosa. Lo deseo ahora. Un hombre extraño. Un hombre diferente. No se lo digo, pero me fascina. Me intriga. Me vuelve loca. No lo puedo demostrar. Compartimos a diario. Hablamos de todo lo hablable.
Nos comemos a besos como dos animales. Sus besos me transportan. Encienden el fuego en mi interior. Quiebran mis pensamientos. Me despistan y pensar se me hace imposible. Un beso me lleva a otro planeta. Me lleva a la gloria. Borrar lo razonable y hacer lo imposible posible. Es lo que más me exita de estar con él.
Pero no se debe. Se puede, y mucho se cumple. Pero no es correcto. Le pertenece a otra. Tengo que entenderlo. Necesito comprenderlo. Un hombre intocable al que toco sin vergüenza. Un hombre intocable que me toca sin detenimiento. La pasión es extrema. Es intenso el deseo. El olor de la noche me embriaga. Sus besos me arrebatan. Compartimos. Llegamos.
Es hora de volver a la realidad. Soñar es hermoso. Ahora de vuelta a la vida, a las oblogaciones. Yo de vuelta a mi vida. Él de vuelta a su mujer. Hasta la próxima noche.
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