Ahh la inocencia… Recuerdo cuando el mundo era fácil. Distinguir el bien del mal era sencillo. Las cosas eran blancas o negras, no habían tonos grises. Cuando mentir era incorrecto y enamorarse era ridículo. Todo hacía sentido. No había confusión. Un hombre que no me quisiera se lo perdía y había diez más esperando a que les prestara atención.
Recuerdo cuando mis responsabilidades consistían de pagar mi celular a tiempo y llegar temprano al trabajo. Antes mi mundo era Harry Potter, cosas de magia, duendes y hadas. Recuerdo cuando mi gran frustración era que mis abuelos no me dejaban prender incienso en mi cuarto porque el olor afectaba a abuelo que sólo tenía un pulmón. Recuerdo cuando tenía una banda favorita y todo lo que me proponía lo cumplía. Todo estaba perfectamente calculado. Me levantaba a la hora que era, llegaba al trabajo a tiempo, y todo era cómodo.
Obviamente, humana al fin, no estaba complacida en ese entonces. Nunca somos conformes y siempre pensamos que somos miserables. Pero comparando ese tiempo con otros que he vivido, estaba súper relax. En estos días no me quejo de como mi vida va, pero para esos tiempos cuando aún no era madre y todo era más sencillo mi vida era de sueño. Cero responsabilidades, cero influencias de personas indeseadas, me sentía hermosa y mi cuarto era el más fresco de la casa.
No es que me queje del rumbo que ha tomado mi vida porque creo que estoy exactamente donde tengo que estar. Llegué a la conclusión que todo lo que vivo, las decisiones que tomo, sean buenas o malas, las tenía que tomar. Tenía que tener a mi hija siendo joven y tenía que casarme con el hombre equivocado porque todo es un proceso y una no madura de un día para otro. Toma tiempo, conocimiento y experiencia. Hay que vivir para aprender.
No tengo estudios pero tengo más experiencia laboral que muchos que sí los tienen. He hecho muchas cosas en mis cortos años y he vivido diversas cosas. Obviamente no he visto ni un 1% de lo que me gustaría experimentar pero estoy segura de que voy a ser una mujer con conocimiento cuando llegue a la edad de señora. Técnicamente ya soy una señora pero ese término es en nuestra época usado para mujeres mayores, aunque no sé exactamente desde qué edad me consideraré una señora. Me imagino que eso depende de cuán rápido se me marquen las arrugas. Eso es bien curioso. No creo que el término “señora” sea aplicado a las mujeres por edad sino por apariencia.
Volviendo al tema inicial, antes todo era más fácil. Antes de enamorarme y que mi corazón fuese lastimado por el “amor” o más bien el desamor. Una siempre vive con la presión de tomar las decisiones correctas pero antes no eran tan grandes los errores. Ahora cada error que cometo me duele más o su efecto es más fuerte de lo que hubiese sido en aquel entonces. Este razonamiento me hace recordar a Dumbledore porque él le explica a Harry que por él ser más inteligente que los demás sus errores tienden a ser catastróficos. Es cierto. Entre más importancia y conocimiento obtenemos de la vida, más peligroso es equivocarse.
En el caso de personas promedio como yo y como tú que estás leyendo esto, si es que alguien lee mis posts, entre más viejos nos hacemos más fuertemente nos afectan las decisiones que tomamos. Sean buenas o malas, nos veremos más afectados mientras más viejos nos pongamos.
Creo que no voy a poderme mantener en el tema sin desvíos. Me encanta escribir porque es donde único puedo expresarme sin brincar ni cambiar de tema tan constantemente como hago hablando. O sea, cambio de tema abruptamente en lo escrito pero hablar conmigo es difícil porque no puedo mantenerme en un tema solamente. No sé si mi mente corre demasiado rápido o si es que tengo el desorden de déficit de atención y nunca me lo han diagnosticado pero cambio de tema como respiro; constantemente.
Mi madre sufre de lo mismo. Cuando mi madre me trata de contar algo que pasó se me hace imposible saber el significado de su mensaje. Me imagino que cuando sea una cuarentona va a ser imposible entenderme.
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