martes, 30 de julio de 2013

Tu mirada

Tu mirada... Usualmente divertida pero cuando se sostiene en mis ojos cambia. No sé si me lo estoy imaginando pero la veo distinta. Tus ojitos, pequeñitos y bonitos me transmiten un calor agradable. No ese calor apasionado que quema mi piel. Es un calor más profundo. Llega a mis entrañas, viran mi estómago al revés y me inspiran a cantar. Pensarte me hace sonreír. Recordarte me paraliza. Me voy en uno de esos viajes extraños y mis amigos se se preguntan qué estoy pensando.

Conociéndome piensan que es algo sexual pero no es sólo eso. No recuerdo el sexo. Bueno, a veces es el sexo caliente y delicioso que me das. A veces recuerdo el éxtasis que causas en mí cuando me tocas de esa manera que altera todo en mi y me hace olvidar cómo me llamo aunque recuerdo bien tu nombre. Esa sensación de placer tan intenso que la única palabra que sale de mi boca es tu nombre. Tu nombre delicioso que para mí es sinónimo de placer, felicidad y sonrisas.

Pero el recuerdo que me quema es el de tu mirada. Ese recuerdo especial pone mi piel de gallina. Desaparece el mundo y me hace sonreír como idiota.

No es amor. Es felicidad. Tu presencia me hace felíz. Te disfruto. Quisiera que el tiempo no pasara. Desearía quedarme congelada en este año y en esta situación divertida y hermosa. Quisiera conservar esta sensación de nervios al saber que estoy por verte. Y esta felicidad cuando me miras. Es la perfección de la vida. Es el mejor momento en el mundo. No quiero que te vayas. Quiero que me dures un poquito más. Quiero que me sigas mirando así, con ese cariño. Que hables mirándome y no puedas remover tus ojos de mí. Te disfruto inmensamente. No quiero que se vaya mi felicidad.

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