Sí. Tuve deseos de enganchar los guantes. Sí, sentí que mi vida había llegado a su fin. Pensaba que después de tí no había madie. Preo abrí los ojos. Me cansé de quererte. Y fue cuestión de días entre el dolor horrible que devoraba mis entrañas y la alegría de ser plena. La vida es buena o mala dependiendo de tu estado mental. No controlamos los sucesos, pero sí podemos controlar cómo nos sentimos con respecto a ellos. Es cuestión de cómo vemos las cosas. Me dí cuenta que soy hermosa. Noté cómo otros hombres me miran. Fue entonces que vi que el hecho que tú me rechazaras y me trataras como nada no era por mis defectos, si no que por los tuyos. Soy inteligente y con actitud profesional. Soy amigable a diferencia de tí. Tienes tu espacio en mi corazón pero es uno diferente. Ocupas uno pequeño y mi estómago te botó por completo. Ahora te veo y mi estómago ni se da cuenta. Es agradable no sentir el vacío que me hacía pensar que no podía vivir. Le debo muho a mi hija que fue la que me impulsó a vivir cuando pensaba qie moría. Ella con su inocencia me salvó del hoyo. Algún día entenderá el rol importante que jugó en este proceso de autodestrucción. Ella es la responsable de mi supervivencia. Buen día.
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